02 Jun marketing no convencional Liquid Death
Marketing no convencional Liquid Death: poder de la disrupción con identidad
El marketing no convencional Liquid Death demuestra que una identidad disruptiva, bien ejecutada, puede convertirse en la mejor estrategia. En 2024, la marca sorprendió con colaboraciones inesperadas —maquillaje para “cadáveres” junto a Elf Cosmetics y un enfriador de ataúdes con Yeti— para generar conversación y diferenciarse. No buscaba vender más agua; buscaba posicionamiento, recuerdo y cultura.
Objetivo del marketing no convencional Liquid Death
Reforzar el lugar de la marca en un mercado saturado. Además, ganar conversación orgánica, aumentar afinidad y elevar el valor percibido. En síntesis, convertir la irreverencia en ventaja competitiva.
Estrategia: disrupción alineada al ADN de marca
La premisa fue clara: “La mejor publicidad es la que no parece publicidad”. Por eso, se apostó por ediciones limitadas, humor negro y storytelling provocador. Sin embargo, nada fue gratuito: cada acción reforzó el ADN de la marca y su narrativa.
Ejecución: colaboraciones que se vuelven conversación
Lanzamientos limitados con estética radical para incentivar el FOMO.
Relatos visuales diseñados para TikTok e Instagram.
Activos compartibles (vídeos cortos, fotos extremas, copys meméticos) que motivan a participar.
Por lo tanto, la marca no solo estuvo “en redes”: activó cultura y multiplicó el alcance.
Resultados medibles
Más de 250 millones de impresiones sociales y cobertura editorial amplia. Además, fuerte aumento del share of voice en la categoría. En consecuencia, la marca convirtió notoriedad en reputación.
Riesgos (y cómo mitigarlos)
Provocación que aliena a ciertos públicos. Se mitiga con una narrativa clara y límites creativos.
Exceso de colaboraciones disruptivas. Se gestiona con calendarios por oleadas y guardianes de marca.
Fatiga del mensaje. Se evita variando formatos y midendo el impacto antes de escalar.
Lecciones para marcas
La disrupción funciona cuando hay identidad. Primero, define tu ADN; después, rompe reglas.
Diseña sistemas, no piezas sueltas. Producto, contenido y experiencia deben potenciarse.
Mide y escala. Lo que funciona, repítelo con nuevos socios o formatos.
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Fuente: Bluecomunicadores